Entra en el casco antiguo y déjate guiar por tu instinto: un resplandor difuso ofrecido por el blanco de los edificios, sube una escalinata, apareces en una placita, encuentras un balcón con geranios y una vista que se abre de repente sobre el Adriático. Casi parece un pequeño paraíso.
Tan pronto llegas a Ostuni entiendes inmediatamente por qué la llaman la ciudad blanca: cada casa, cada callejón, cada muro está revestido de cal viva y refleja la luz como un vestido de novia al sol. Y la sensación es la misma: estás frente a algo simple y espectacular al mismo tiempo.
Junio, julio y agosto son los meses perfectos para visitarla. Al atardecer, cuando el aire se torna dorado y el blanco se calienta, Ostuni se convierte en un set fotográfico natural. Si buscas un lugar que parezca hecho para ser posteado, aquí lo tienes.
Callejones, arcos y escaleras de ensueño
Lo bonito es que en Ostuni no hay un recorrido obligatorio. Entras en el casco antiguo y te dejas llevar por tu instinto: subes una escalinata, apareces en una placita, encuentras un balcón con geranios y una vista que se abre de repente sobre el Adriático.
Cada rincón es perfecto para una foto o para sentarse a no hacer nada. Las casas blancas, las puertas de colores, los letreros de forja, todo tiene una armonía instintiva. Y no es necesario ser fotógrafo: la luz aquí hace el trabajo por ti.
Qué ver (y dónde parar a comer)
- El Duomo de Ostuni, con su fachada gótica y la gran rosa central
- Las murallas aragonesas, que aún rodean el pueblo
- La Plaza de la Libertad, perfecta para el aperitivo
- Los restaurantes incrustados en la piedra, donde probar orecchiette frescas, burrata, focaccia y vinos locales
Y luego está el mar. A pocos minutos del centro, las playas de la costa de Ostuni son amplias, arenosas y con agua transparente. Villanova, Rosa Marina, Torre Pozzella: nombres que ya suenan a vacaciones.
Cuándo ir, cómo disfrutarlo de verdad
¿La verdad? No hace falta organizar demasiado. Basta con llegar, caminar despacio, comer bien y dejarse llevar por el ritmo de Puglia.
Los mejores meses van de finales de mayo a septiembre. Pero incluso octubre tiene su propio encanto: el centro se vacía, pero el sol sigue siendo cálido. Si puedes, quédate al menos una noche: Ostuni iluminada es pura magia.
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