Kasbah de Mazara del Vallo
Kasbah de Mazara del Vallo
Famosa por sus Gamberi Rossi y por ser uno de los principales puertos pesqueros del Mediterráneo, Mazara del Vallo encanta con la Kasbah, que atestigua un entrelazado de culturas muy antiguo.
¿Conocéis la Kasbah de Mazara del Vallo? Se trata de un lugar definitivamente particular.
Situado no lejos del puerto, este barrio, símbolo de un entrelazado de culturas muy antiguo, ha sido habitado durante siglos por pescadores mazares y tunecinos que trabajan codo a codo desde tiempos inmemoriales.
La ciudad se levanta en la desembocadura del río Màzaro. Las antiguas murallas normandas cierran el corazón de Mazara del Vallo, ciudad donde distintas culturas y proveniencias se encuentran en un cruce mágico.
Entre las pequeñas calles del centro y los palacios adosados uno al lado del otro se abre la Kasbah, símbolo del doble alma de Mazara.
Kasbah de Mazara del Vallo
El nacimiento del barrio árabe se remonta a siglos atrás, con la llegada de los árabes en el año 827 d.C., pero la inmigración tunecina en Sicilia continúa hasta los años setenta del siglo XX, hasta hoy.
El nombre Kasbah proviene de la lengua árabe, donde indica la ciudad fortificada, el corazón de la ciudad.
Paseando por los callejones de este antiguísimo barrio encontraréis murales, poesías y las características decoraciones creadas con las cerámicas pintadas a mano, mientras la voz del muecín se entremezcla con el sonido de las campanas de la iglesia de San Francisco.
La conquista islámica de Sicilia data del 827 cuando el ejército musulmán, partiendo de Susa en Túnez, desembarcó precisamente en Mazara del Vallo, el 16 de junio, para luego asediar Selinunte y Siracusa.
Antes de eso, Mazara era un punto de desembarco de los fenicios. Túnez está a menos de cien kilómetros: entre las calles y el puerto de Mazara se respira el aroma de África.
También Marsala, que no está lejos de aquí, oculta una etimología árabe: Mars-Allah, "puerto de Alá".
Una de las paradas más queridas es la fotografía en la puerta azul situada en una de las calles de la kasbah de Mazara del Vallo, una misteriosa puerta capaz de evocar las atmosferas de los riads árabes.
En realidad, el edificio es simplemente una residencia privada no accesible al público, sin embargo, ¿por qué no aprovechar la ocasión para soñar?
Entre la Iglesia Madre y la iglesia de San Francisco, de hecho, podréis dejaros seducir por el arte árabe y la concepción de los espacios, que por un momento os hará imaginar que estáis en una de las ciudades de Oriente Medio al otro lado del mar.
El rasgo árabe y bereber se distingue como un hilo rojo en la arquitectura de los palacios históricos y entre los patios de la Kasbah.
Algunas de las iglesias de Mazara datan del siglo XI, inmersas entre las pequeñas calles que recuerdan la medina, corazón de la ciudad en Oriente Medio.
Entre persianas pintadas y muros decorados, aquí podréis seguir la historia de la ciudad en un recorrido de arte urbano que en los últimos años ha contribuido a transformar Mazara y su valiosa Kasbah.